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Evangelio 25 noviembre 2022 (Lc 21,29-33) Padre David de Jesús. Consagración a María 4.

El Evangelio de hoy (Lc 21,29-33):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos una parábola:

«Fijaos en la higuera y en todos los demás árboles: cuando veis que ya echan brotes, conocéis por vosotros mismos que ya está llegando el verano.

Igualmente vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios.

En verdad os digo que no pasará esta generación sin que todo suceda. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán».


Textos para profundizar:

Consagración al Inmaculado Corazón de María:

Oh Corazón Inmaculado de María, lleno de bondad,

muéstranos tu amor para con nosotros.

La llama de tu Corazón, Oh María,

inflama a todos los hombres.

Te amamos infinitamente.

Imprime en nuestros corazones el verdadero Amor,

de modo que tengamos un continuo deseo de Ti.

Oh María, de suave y humilde Corazón,

acuérdate de nosotros cuando estemos en pecado.

Tú sabes que todos los hombres pecan.

Concédenos, por medio de tu Inmaculado

y maternal Corazón,

que seamos curados de toda enfermedad espiritual.

Haz que siempre podamos contemplar

la bondad de tu Corazón Maternal

y nos convirtamos por medio de la llama

de tu Corazón. Amén.

4 comentarios

4 comentários


Gracias Padre por la explicación de la hermosa consagración, es muy hermosa . Dios los bendiga

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María con nosotros
María con nosotros
25 de nov. de 2022
Respondendo a

Dios te bendiga también a ti.

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María con nosotros
María con nosotros
25 de nov. de 2022

Totus Tuus María! ❤️

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Romea Serani
Romea Serani
25 de nov. de 2022

Madre, gracias por interceder por la curación de nuestras enfermedades espirituales. Pídele al Padre que nos de consciencia de nuestros pecados, dolor de haberlos cometido, arrepentimiento y santos confesores que nos acerquen el perdón sacramental y así al estado de gracia. Intercede también ante el Espíritu Santo para que nos muetre la verdad y derrumbe los engaños del enemigo que nos llena de soberbia y nos ciega para que no nos reconozcamos pecadores, porque sabe que así nos aleja de la salvación. Danos Madre la gracia de luchar contra el pecado con "determinada determinación".

Los cuidados de una Madre son siempre sanadores, gracias por acogernos como hijos y cuidarnos con amor maternal, amándonos como amas a Tu Hijo Nuestro Señor…

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