Evangelio de hoy jueves 5 febrero 2026. Debemos anunciar el Evangelio (Mc 6,7-13)
- María con nosotros
- 4 feb
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El Evangelio de hoy (Mc 6,7-13):
✠
EN aquel tiempo, Jesús llamó a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto. Y decía:
«Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, en testimonio contra ellos».
Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.
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Textos para profundizar:
Concilio Vaticano II. Ad Gentes:
1. La Iglesia, enviada por Dios a las gentes para ser «sacramento universal de salvación», por exigencia íntima de su misma catolicidad, obedeciendo al mandato de su Fundador, se esfuerza por anunciar el Evangelio a todos los hombres. En efecto, los mismos Apóstoles, en quienes está fundada la Iglesia, siguiendo las huellas de Cristo, «predicaron la palabra de la verdad y engendraron las Iglesias». Es deber de sus sucesores perpetuar esta obra para que «la palabra de Dios se difunda y glorifique» (2 Tes 3,1) y se anuncie e instaure el Reino de Dios en toda la tierra.
En el presente orden de cosas, del que surge una condición nueva de la humanidad, la Iglesia, sal de la tierra y luz del mundo, es llamada con mayor urgencia a la salvación y renovación de toda criatura para que todas las cosas se instauren en Cristo, y en Él los hombres constituyan una sola familia y un único pueblo de Dios.
Por ello, este santo Sínodo, a la vez que da gracias a Dios por las obras preclaras realizadas mediante el esfuerzo generoso de la Iglesia entera, desea esbozar los principios de la actividad misionera y reunir las fuerzas de todos los fieles para que el Pueblo de Dios, avanzando por el estrecho sendero de Dios, extienda por todo el mundo el Reino de Cristo, Señor y escrutador de los siglos', y prepare el camino para su venida. (Concilio Vaticano II. Ad Gentes,1).
Primera Lectura 1 Re 2,1-4.10-12
SE acercaban los días de la muerte de David y este aconsejó a su hijo Salomón:
«Yo emprendo el camino de todos. Ten valor y sé hombre. Guarda lo que el Señor tu Dios manda guardar siguiendo sus caminos, observando sus preceptos, órdenes, instrucciones y sentencias, como está escrito en la ley de Moisés, para que tengas éxito en todo lo que hagas y adondequiera que vayas. El Señor cumplirá así la promesa que hizo diciendo:
“Si tus hijos vigilan sus pasos, caminando fielmente ante mí, con todo su corazón y toda su alma, no te faltará uno de los tuyos sobre el trono de Israel”».
David se durmió con sus padres y lo sepultaron en la Ciudad de David.
Cuarenta años reinó David sobre Israel; siete en Hebrón y treinta y tres en Jerusalén.
Salomón se sentó en el trono de David su padre y el reino quedó establecido sólidamente en su mano.




Es tan importante evangelizar y lo que más cuesta. Dar testimonio de nuestra fé y nuestro seguimiento a Jesús. Después de tantos años fuera de la iglesia católica me sentía muy coibida de hablar a mí familia y conocidos de mi conversión. Después de tres años de intensa búsqueda en el conocimiento de Dios todo ésto ha cambiado. Dios uno y Trino son mi todo. Con ellos lo puedo todo y sin ellos no soy nada. Jesús nos enseña no esconder la luz debajo de la mesa, y eso hago con palabras y obras. Gracias Padre David por tener tanto amor para evangelizar.
Señor, gracias por los Santos Evangelios y por proveernos a quienes amorosamente nos ayudan a entender cada día Tus palabras para que también nosotros podamos seguir Tus huellas.
Gracias Padre David y Padre Alfredo por compartirnos coherentemente su Tesoro que es también nuestro.
Gracias por ayudarnos a ir cada vez más adentro al encuentro con Jesús.
La Paz del Señor.