Oración de la mañana. 3 diciembre 2025.
- María con nosotros
- hace 5 días
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¡La Paz del Señor, querida familia!
Os invitamos a comenzar el día orando juntos como familia espiritual, reunidos en torno al Corazón Eucarístico de Jesús y al Inmaculado Corazón de María.
Oración de ofrecimiento del día y consagración al Corazón de Jesús:
Ven Espíritu Santo
inflama nuestros corazones
en las ansias redentoras del Corazón de Cristo
para que ofrezcamos de veras
nuestras personas y obras
en unión con Él
por la redención del mundo
Señor mío y Dios mío Jesucristo
por el Corazón Inmaculado de María
me consagro a tu Corazón
y me ofrezco contigo al Padre
en tu Santo Sacrificio del altar
con mi oración y mi trabajo,
sufrimientos y alegrías de hoy
en reparación de nuestros pecados
y para que venga a nosotros tu Reino.
Te pido en especial
por el Papa y sus intenciones,
por nuestro Obispo y sus intenciones,
por nuestro párroco y sus intenciones,
por nuestra familia espiritual, María con nosotros, y sus necesidades.
Consagración a María
¡Oh Señora mía, oh Madre mía!,
yo me ofrezco del todo a ti
y en prueba de mi filial afecto
te consagro en este día
mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón.
En una palabra, todo mi ser.
Ya que soy todo tuyo,
oh Madre de bondad,
guárdame y defiéndeme
como cosa y posesión tuya.
Amén.
NOTA: Si la oración no comienza desde el principio puedes pulsar en el vídeo y deslizar la línea de tiempo al inicio.





Concédenos Señor aguardar, con renovada esperanza, aquel día en que Tu luz espléndida lo iluminará todo y a todos y nos dejará ver, sin velos, las manifestaciones de Tu Amor infinito. Gracias por Tu presencia real en la Sagrada Eucaristía, Vida de mi vida, que nos permite vislumbrar el gran día y gozar anticipadamente de Tus delicias.
Con la intercesión de Santa María Virgen y del glorioso San José, te hago hoy el ofrecimiento del día con mi corazón agradecido y tan necesitado de Ti.
Gracias Padre Alfredo por acompañarnos con su oración y ayudarnos a preparar nuestras almas en este Adviento.
Muy unidos en oración y en el Misericordioso Corazón de Dios.
La Paz del Señor.