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Evangelio 18 noviembre 2022 (Lc 19,45-48) Padre David de Jesús. La casa de oración.

Actualizado: 18 nov 2022


El Evangelio de hoy (Lc 19,45-48):

EN aquel tiempo, Jesús entró en el templo y se puso a echar a los vendedores, diciéndoles:

    - «Escrito está: “Mi casa será casa de oración”; pero vosotros la habéis hecho una “cueva de bandidos”».

Todos los días enseñaba en el templo.

Por su parte, los sumos sacerdotes, los escribas y los principales del pueblo buscaban acabar con él, pero no sabían qué hacer, porque todo el pueblo estaba pendiente de él, escuchándolo.

Textos para profundizar:

584. Jesús subió al Templo como al lugar privilegiado para el encuentro con Dios. El Templo era para Él la casa de su Padre, una casa de oración, y se indigna porque el atrio exterior se haya convertido en un mercado (Mt 21, 13).

1181. "En la casa de oración se celebra y se reserva la sagrada Eucaristía, se reúnen los fieles y se venera para ayuda y consuelo los fieles la presencia del Hijo de Dios, nuestro Salvador, ofrecido por nosotros en el altar del sacrificio. Esta casa de oración debe ser hermosa y apropiada para la oración y para las celebraciones sagradas" (PO 5; cf. SC 122-127). En esta "casa de Dios", la verdad y la armonía de los signos que la constituyen deben manifestar a Cristo que está presente y actúa en este lugar (cf. SC 7).

Concilio Vaticano II. Presbyterorum ordinis:

5. […] Procuren los presbíteros cultivar convenientemente la ciencia y, sobre todo, las prácticas litúrgicas, a fin de que por su ministerio litúrgico las comunidades cristianas que se les han encomendado alaben cada día con más perfección a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo.

1 comentario

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Romea Serani
Romea Serani
Nov 18, 2022

Es tanto mi deseo de servirle al Señor que me lleva a vincularme en varios apostolados a la vez, esto en ocasiones me hace sentir un poco inquieta, lo que me invita a silenciarme y a aquietarme para poderle servir a Dios y a mis hermanos con serenidad y alegría. Que el Espíritu Santo me ayude a discernir para no hacer de mi alma una cueva de ladrones, sino una casa de oración en la que el Señor se encuentre a gusto. Que pueda gastar mi vida sirviéndole a ÉL y a mis hermanos con serenidad y paz en el corazón. El celo de la casa de Dios me devora. Que la Reina de la Paz nos siga guiando y…

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