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La conversión de San Ignacio de Loyola


Textos para profundizar


Síntesis biográfica


Nació el año 1491 en Loyola, en las provincias vascongadas; su vida transcurrió primero entre la corte real y la milicia; luego se convirtió y estudió teología en París, donde se le juntaron los primeros compañeros con los que había de fundar más tarde, en Roma, la Compañía de Jesús. Ejerció un fecundo apostolado con sus escritos y con la formación de discípulos, que habían de trabajar intensamente por la reforma de la Iglesia. Murió en Roma el año 1556.


Texto para meditar: Examinad si los espíritus provienen de Dios


De los Hechos de san Ignacio recibidos por Luis Gonçalves de Cámara de labios del mismo santo (Cap. 1, 5-9: Acta Sanctorum Iulii 7, 1868, 647).


«Ignacio era muy aficionado a los llamados libros de caballerías, narraciones llenas de historias fabulosas e imaginarias. Cuando se sintió restablecido, pidió que le trajeran algunos de esos libros para entretenerse, pero no se halló en su casa ninguno; entonces le dieron para leer un libro llamado Vida de Cristo y otro que tenía por título Flos sanctorum, escritos en su lengua materna.


Con la frecuente lectura de estas obras, empezó a sentir algún interés por las cosas que en ellas se trataban. A intervalos volvía su pensamiento a lo que había leído en tiempos pasados y entretenía su imaginación con el recuerdo de las vanidades que habitualmente retenían su atención durante su vida anterior.


Pero, entretanto, iba actuando también la misericordia divina, inspirando en su ánimo otros pensamientos, además de los que suscitaba en su mente lo que acababa de leer. En efecto, al leer la vida de Jesucristo o de los santos, a veces se ponía a pensar y se preguntaba a sí mismo:


“¿Y si yo hiciera lo mismo que san Francisco o que santo Domingo?”


Y, así, su mente estaba siempre activa. Estos pensamientos duraban mucho tiempo, hasta que, distraído por cualquier motivo, volvía a pensar, también por largo tiempo, en las cosas vanas y mundanas. Esta sucesión de pensamientos duró bastante tiempo.


Pero había una diferencia; y es que, cuando pensaba en las cosas del mundo, ello le producía de momento un gran placer; pero cuando, hastiado, volvía a la realidad, se sentía triste y árido de espíritu; por el contrario, cuando pensaba en la posibilidad de imitar las austeridades de los santos, no sólo entonces experimentaba un intenso gozo, sino que además tales pensamientos lo dejaban lleno de alegría. De esta diferencia él no se daba cuenta ni le daba importancia, hasta que un día se le abrieron los ojos del alma y comenzó a admirarse de esta diferencia que experimentaba en sí mismo, que, mientras una clase de pensamientos lo dejaban triste, otros, en cambio, alegre. Y así fue como empezó a reflexionar seriamente en las cosas de Dios.


Más tarde, cuando se dedicó a las prácticas espirituales, esta experiencia suya le ayudó mucho a comprender lo que sobre la discreción de espíritus enseñaría luego a los suyos.



2 comentarios

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2 Comments


Romea Serani
Romea Serani
Aug 02, 2023

Querido Padre Alfredo, que alegría me da verlo y escucharlo hablar de la conversión de San Ignacio, he quedado ungida por dentro...., muchas gracias.


En la pugna de mis pensamientos ha ganado el buen espíritu y he decidido que voy a volver a hacer, con más juicio y dando más trascendencia, el Curso de vida espiritual, para seguir aprendiendo de este gran Santo y así cultivar mi vida interior, con el contenido maravilloso que Usted nos ha venido ofreciendo.

San Ignacio de Loyola, ruega por nosotros.

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Jesús bendito gracias por el testimonio de su conversión ayúdame a descubrir en mi dónde están mis pensamientos .

Padre Alfredo gracias por su tiempo y dedicación para mostrarnos el gran testimonio de vida de San Ignacio bendecido día 🙏❣️❣️.


San Ignacio ruega por nuestra familia de María con nosotros amén.💓💓

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