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Ejercicios Espirituales 2026. ¡Adéntrate más en el Amor de Dios!


La Paz del Señor, querida familia.


Con gran alegría os anunciamos que del 6 al 12 de julio os ofreceremos una tanda de Ejercicios Espirituales.


En este tiempo de mayor descanso, momento en que muchos disponemos de un poco más de tiempo libre, aprovechemos la ocasión propicia para dedicar un espacio especial al encuentro más profundo con el Señor.


Tendremos una meditación cada día. En el vídeo os explico el modo en que podemos hacer cada uno nuestros Ejercicios, nuestro retiro espiritual, dependiendo de las circunstancias en que nos encontremos.


Os animamos a adentramos más en el Amor del Señor, el Tesoro más precioso que podemos encontrar en nuestra vida, la fuente más profunda y verdadera de descanso, paz y alegría.


Un fuerte abrazo para todos y cada uno.


Padre Alfredo de la Cruz y de María

Padre David de Jesús





1. Fechas


• Vamos a ofrecer unos Ejercicios Espirituales en nuestra página web

• Comenzamos el lunes 6 de julio, hasta el Domingo 12 de julio

• Será una meditación cada día: en total 7 meditaciones

• Hemos elegido esta fecha por ser los meses de julio y agosto más libres, por vacaciones y tiempo de descanso


2. Explicación de modo de hacerlos


• Se podrían hacer en esa semana, tomarla como semana de ejercicios

• Quien tenga otra semana más libre a lo largo de julio o agosto, puede hacerlos en esa semana más propicia en su caso

• También se puede ir haciendo como un día de retiro semanal durante los meses de julio y agosto...

• Se puede adaptar a cada uno: lo importante es buscar ese encuentro más profundo con el Señor.

 

3. Breve introducción espiritual

 

1) El descanso profundo del alma, del corazón


• Salmo 61:


Solo en Dios descansa mi alma, | porque de él viene mi salvación;

solo él es mi roca y mi salvación, | mi alcázar: no vacilaré (...)

Descansa solo en Dios, alma mía, | porque él es mi esperanza;

solo él es mi roca y mi salvación, | mi alcázar: no vacilaré.

De Dios viene mi salvación y mi gloria, | él es mi roca firme, Dios es mi refugio.

Pueblo suyo, confiad en él, | desahogad ante él vuestro corazón: | Dios es nuestro refugio.

 

• Mt 11, 25-30:


    «En aquel momento tomó la palabra Jesús y dijo: «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños. 26 Sí, Padre, así te ha parecido bien. 27 Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. 28 Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. 29 Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. 30 Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».

 

Santa Teresita: El ascensor para elevarse hasta Dios: Ms C 3r


    «Estamos en un siglo de inventos. Ahora no hay que tomarse ya el trabajo de subir los peldaños de una escalera: en las casas de los ricos, un ascensor la suple ventajosamente.

    Yo quisiera también encontrar un ascensor para elevarme hasta Jesús, pues soy demasiado pequeña para subir la dura escalera de la perfección. Entonces busqué en los Libros Sagrados algún indicio del ascensor, objeto de mi deseo, y leí estas palabras salidas de la boca de Sabiduría eterna: El que sea pequeñito, que venga a mí.

    Y entonces fui, adivinando que había encontrado lo que buscaba. Y queriendo saber, Dios mío, lo que harías con el que pequeñito que responda a tu llamada, continué mi búsqueda, y he aquí lo que encontré: Como una madre acaricia a su hijo, así os consolaré yo; os llevaré en mis brazos y sobre mis rodillas os meceré.

    Nunca palabras más tiernas ni más melodiosas alegraron mi alma ¡El ascensor que ha de elevarme hasta el cielo son tus brazos, Jesús! Y para eso, no necesito crecer; al contrario, tengo que seguir siendo pequeña, tengo que empequeñecerme más y más».

 

 

2) Entrar más adentro en el Amor del Señor


San Juan de la Cruz: Cántico espiritual B, Canción 36


Gocémonos, Amado,

y vámonos a ver en tu hermosura

al monte y al collado,

do mana el agua pura;

entremos más adentro en la espesura.

 

San Anselmo: Proslogion 1


    «Ea, hombrecillo, deja un momento tus ocupaciones habituales; entra un instante en ti mismo, lejos del tumulto de tus pensamientos. Arroja fuera de ti las preocupaciones agobiantes; aparta de ti tus inquietudes trabajosas. Dedícate algún rato a Dios y descansa siquiera un momento en su presencia. Entra en el aposento de tu alma; excluye todo, excepto Dios y lo que pueda ayudarte para buscarle; y así, cerradas todas las puertas, ve en pos de él. Di, pues, alma mía, di a Dios: “Busco tu rostro; Señor, anhelo ver tu rostro.” Y ahora. Señor, mi Dios, enseña a mi corazón dónde y cómo buscarte, dónde y cómo encontrarte (…) Míranos, Señor; escúchanos, ilumínanos, muéstrate a nosotros. (…) Enséñame a buscarte y muéstrate a quien te busca; porque no puedo ir en tu busca a menos que tú me enseñes, y no puedo encontrarte si tú no te manifiestas. Deseando te buscaré, buscando te desearé, amando te hallaré y hallándote te amaré» (Proslogion, 1).

 

Padre Jacques Philippe: En la escuela del Espíritu Santo


    «El Espíritu Santo recibe acertadamente el apelativo de «Consolador». Cuando las acogemos, estas llamadas del Espíritu que nos iluminan y nos empujan a obrar, vierten en nuestro corazón, además de luz y fuerza, una especie de bálsamo de descanso y de paz que con frecuencia nos colma de consuelo (…)  Ricardo de San Víctor dice: «Me atrevo a afirmar que una sola gota de esos consuelos divinos puede hacer lo que todos los placeres del mundo no podrían lograr. Estos no serenan el corazón, y una sola gota de la dulzura interior que el Espíritu Santo vierte en el alma la arrebata fuera de sí y le causa una santa embriaguez».


 

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