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Evangelio 24 noviembre 2022 (Lc 21,20-28) Padre David de Jesús. Consagración a María 3

El Evangelio de hoy (Lc 21,20-28):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Cuando veáis a Jerusalén sitiada por ejércitos, sabed que entonces está cerca su destrucción.

Entonces los que estén en Judea, que huyan a los montes; los que estén en medio de Jerusalén, que se alejen; los que estén en los campos, que no entren en ella; porque estos son “días de venganza” para que se cumpla todo lo que está escrito.

¡Ay de las que estén encintas o criando en aquellos días!

Porque habrá una gran calamidad en esta tierra y un castigo para este pueblo.

“Caerán a filo de espada”, los llevarán cautivos “a todas las naciones”, y “Jerusalén será pisoteada por gentiles”, hasta que alcancen su plenitud los tiempos de los gentiles.

Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, perplejas por el estruendo del mar y el oleaje, desfalleciendo los hombres por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo, pues las potencias del cielo serán sacudidas.

Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y gloria.

Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación».


Textos para profundizar:

Consagración al Inmaculado Corazón de María:

Oh Corazón Inmaculado de María, lleno de bondad,

muéstranos tu amor para con nosotros.

La llama de tu Corazón, Oh María,

inflama a todos los hombres.

Te amamos infinitamente.

Imprime en nuestros corazones el verdadero Amor,

de modo que tengamos un continuo deseo de Ti.

Oh María, de suave y humilde Corazón,

acuérdate de nosotros cuando estemos en pecado.

Tú sabes que todos los hombres pecan.

Concédenos, por medio de tu Inmaculado

y maternal Corazón,

que seamos curados de toda enfermedad espiritual.

Haz que siempre podamos contemplar

la bondad de tu Corazón Maternal

y nos convirtamos por medio de la llama

de tu Corazón. Amén.

2 comentarios

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2 Comments


Romea Serani
Romea Serani
Nov 25, 2022

Consagrarnos a María para ser buenos hijos y dejarnos guiar por Ella teniendo un continuo deseo de permanecer a su lado, bajo su manto maternal, pues donde está la Madre, está el Hijo. Ella es la dispensadora de todas las gracias y la omnipotencia suplicante. Efectivamente es el camino más seguro, más corto y más perfecto para ir a Jesús y alcanzar la santidad. Alabado sea Jesucristo, bendita seas María, Madre de Dios y Madre nuestra, a tu lado no tengo miedo.

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La Consagración a María es el camino privilegiado para ser totalmente de Jesús y para ser santos.


Totus Tuus María!

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