Evangelio de hoy Domingo 11 enero 2026. Bautismo del Señor (Mt 3,13-17)
- María con nosotros
- 10 ene
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El Evangelio de hoy (Mt 3,13-17):
✠
EN aquel tiempo, vino Jesús desde Galilea al Jordán y se presentó a Juan para que lo bautizara.
Pero Juan intentaba disuadirlo diciéndole:
«Soy yo el que necesito que tú me bautices, ¿y tú acudes a mí?».
Jesús le contestó:
«Déjalo ahora. Conviene que así cumplamos toda justicia».
Entonces Juan se lo permitió. Apenas se bautizó Jesús, salió del agua; se abrieron los cielos y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él.
Y vino una voz de los cielos que decía:
«Este es mi Hijo amado, en quien me complazco».
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Textos para profundizar:
Prefacio: El Bautismo del Señor
V/. El Señor esté con vosotros. R/.
V/. Levantemos el corazón. R/.
V/. Demos gracias al Señor, nuestro Dios. R/.
EN verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque estableciste un nuevo bautismo
con señales admirables en el Jordán,
para que mediante la voz venida del cielo,
se creyera que tu Verbo habitaba entre los hombres;
y, por el Espíritu que descendió en forma de paloma,
fuese reconocido Cristo, tu Siervo,
ungido con óleo de alegría,
y enviado a evangelizar a los pobres.
Por eso, con las virtudes del cielo
te aclamamos continuamente en la tierra
alabando tu gloria sin cesar:
Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.
536. El bautismo de Jesús es, por su parte, la aceptación y la inauguración de su misión de Siervo doliente. Se deja contar entre los pecadores (cf. Is 53, 12); es ya "el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo" (Jn 1, 29); anticipa ya el "bautismo" de su muerte sangrienta (cf. Mc 10, 38; Lc 12, 50). Viene ya a "cumplir toda justicia" (Mt 3, 15), es decir, se somete enteramente a la voluntad de su Padre: por amor acepta el bautismo de muerte para la remisión de nuestros pecados (cf. Mt 26, 39). A esta aceptación responde la voz del Padre que pone toda su complacencia en su Hijo (cf. Lc 3, 22; Is 42, 1). El Espíritu que Jesús posee en plenitud desde su concepción viene a "posarse" sobre él (Jn 1, 32-33; cf. Is 11, 2). De él manará este Espíritu para toda la humanidad. En su bautismo, "se abrieron los cielos" (Mt 3, 16) que el pecado de Adán había cerrado; y las aguas fueron santificadas por el descenso de Jesús y del Espíritu como preludio de la nueva creación.
537. Por el Bautismo, el cristiano se asimila sacramentalmente a Jesús que anticipa en su bautismo su muerte y su resurrección: debe entrar en este misterio de rebajamiento humilde y de arrepentimiento, descender al agua con Jesús, para subir con él, renacer del agua y del Espíritu para convertirse, en el Hijo, en hijo amado del Padre y "vivir una vida nueva" (Rm 6,4):
«Enterrémonos con Cristo por el Bautismo, para resucitar con él; descendamos con él para ser ascendidos con él; ascendamos con él para ser glorificados con él» (San Gregorio Nacianceno, Oratio 40,9: PG 36,369).
«Todo lo que aconteció en Cristo nos enseña que después del baño de agua, el Espíritu Santo desciende sobre nosotros desde lo alto del cielo y que, adoptados por la Voz del Padre, llegamos a ser hijos de Dios» (San Hilario de Poitiers, In evangelium Matthaei, 2, 6: PL 9,927).





Hoy me arriesgo a usar tres palabras de San Juan de la Cruz para ver la acción de la Santísima Trinidad por todos nosotros, por toda la humanidad sin distinciones. Primera la Purificación de nuestros pecados por Jesús. Segunda la Iluminación del Espíritu Santo para guiarnos lo que debemos hacer, pensar, actuar en nuestra vida. Y la Unión con el Padre total y absoluta verdad. Un solo Dios, un solo bautismo, una sola fe.. Gracias Jesús por tu entrega a la voluntad de Dios. Y lo mismo a María Santísima.
Con gozo y agradecimiento celebro la fiesta de Tu Bautismo, cuando se abrieron las puertas del Cielo para que descediera Tu Espíritu Santo y se escuchara la voz del Padre expresando que en Ti encuentra sus complacencias. Te doy gracias por mi Bautismo que me otorgó la filiación divina y me marcó el camino de salvación, sembrando semillas de esperanza en la resurrección.
Gracias también porque Tú tienes la última palabra.
Unidos en oración, querida familia. La Paz del Señor.