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Evangelio de hoy Domingo 28 junio 2026. Retirarse para permanecer en Dios (Mt 10,37-42)

El Evangelio de hoy (Mt 10,37-42):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:

«El que quiere a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no carga con su cruz y me sigue, no es digno de mí.

El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí, la encontrará. El que os recibe a vosotros, me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta, tendrá recompensa de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo, tendrá recompensa de justo.

El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños, solo porque es mi discípulo, en verdad os digo que no perderá su recompensa».

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AQUÍ PUEDES ENCONTRAR LA ORACIÓN DE LA MAÑANA CON EL PADRE ALFREDO:

Pulsa el siguiente enlace:

Textos para profundizar:

Primera Lectura   2 Re 4,8-11.14-16a

PASÓ Eliseo un día por Sunén. Vivía allí una mujer principal que le insistió en que se quedase a comer; y, desde entonces, se detenía allí a comer cada vez que pasaba.

Ella dijo a su marido:

«Estoy segura de que es un hombre santo de Dios el que viene siempre a vernos. Construyamos en la terraza una pequeña habitación y pongámosle arriba una cama, una mesa, una silla y una lámpara, para que cuando venga pueda retirarse».

Llegó el día en que Eliseo se acercó por allí y se retiró a la habitación de arriba, donde se acostó.

Entonces se preguntó Eliseo:

«¿Qué podemos hacer por ella?».

Respondió Guejazí, su criado:

«Por desgracia no tiene hijos y su marido es ya anciano».

Eliseo ordenó que la llamase. La llamó y ella se detuvo a la entrada.

Eliseo le dijo:

«El año próximo, por esta época, tú estarás abrazando un hijo».

Oración colecta

OH, Dios,

que por la gracia de la adopción

has querido hacernos hijos de la luz,

concédenos que no nos veamos envueltos por las tinieblas del error,

sino que nos mantengamos siempre en el esplendor de la verdad.

Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración después de la comunión

LA ofrenda divina

que hemos presentado y recibido

nos vivifique, Señor,

para que, unidos a ti en amor continuo,

demos frutos que siempre permanezcan.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

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