Evangelio de hoy martes 21 julio 2026. Amigo, Esposo y confidente (Mt 12,46-50)
- María con nosotros
- hace 2 días
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El Evangelio de hoy (Mt 12,46-50):
✠
EN aquel tiempo, estaba Jesús hablando a la gente, cuando su madre y sus hermanos se presentaron fuera, tratando de hablar con él.
Uno se lo avisó:
«Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren hablar contigo».
Pero él contestó al que le avisaba:
«¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?».
Y, extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo:
«Estos son mi madre y mis hermanos. El que haga la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre».
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Textos para profundizar:
Primera Lectura Miq 7,14-15.18-20
PASTOREA a tu pueblo, Señor, con tu cayado,
al rebaño de tu heredad,
que anda solo en la espesura,
en medio del bosque;
que se apaciente como antes
en Basán y Galaad.
Como cuando saliste de Egipto,
les haré ver prodigios.
¿Qué Dios hay como tú,
capaz de perdonar el pecado,
de pasar por alto la falta
del resto de tu heredad?
No conserva para siempre su cólera,
pues le gusta la misericordia.
Volverá a compadecerse de nosotros,
destrozará nuestras culpas,
arrojará nuestros pecados
a lo hondo del mar.
Concederás a Jacob tu fidelidad
y a Abrahán tu bondad,
como antaño prometiste a nuestros padres.
796. La unidad de Cristo y de la Iglesia, Cabeza y miembros del cuerpo, implica también la distinción de ambos en una relación personal. Este aspecto es expresado con frecuencia mediante la imagen del esposo y de la esposa. El tema de Cristo Esposo de la Iglesia fue preparado por los profetas y anunciado por Juan Bautista (cf. Jn 3, 29). El Señor se designó a sí mismo como “el Esposo” (Mc 2, 19; cf. Mt 22, 1-14; 25, 1-13). El apóstol presenta a la Iglesia y a cada fiel, miembro de su Cuerpo, como una Esposa “desposada” con Cristo Señor para “no ser con él más que un solo Espíritu” (cf. 1 Co 6,15-17; 2 Co 11,2). Ella es la Esposa inmaculada del Cordero inmaculado (cf. Ap 22,17; Ef 1,4; 5,27), a la que Cristo “amó y por la que se entregó a fin de santificarla” (Ef 5,26), la que él se asoció mediante una Alianza eterna y de la que no cesa de cuidar como de su propio Cuerpo (cf. Ef 5,29):
«He ahí el Cristo total, cabeza y cuerpo, un solo formado de muchos [...] Sea la cabeza la que hable, sean los miembros, es Cristo el que habla. Habla en el papel de cabeza [ex persona capitis] o en el de cuerpo [ex persona corporis]. Según lo que está escrito: “Y los dos se harán una sola carne. Gran misterio es éste, lo digo respecto a Cristo y la Iglesia.” (Ef 5,31-32) Y el Señor mismo en el evangelio dice: “De manera que ya no son dos sino una sola carne” (Mt 19,6). Como lo habéis visto bien, hay en efecto dos personas diferentes y, no obstante, no forman más que una en el abrazo conyugal... Como cabeza él se llama “esposo” y como cuerpo “esposa”» (San Agustín, Enarratio in Psalmum 74, 4: PL 36, 948-949).




Padre David voy a usar una frase de una campesina afro del río Atrato en el Chocó, Colombia: "YA ES RICO!" La gracia del Espíritu que te alcanzó, nos ha sobrecogido, sembrando y fortaleciendo la construcción personal de la santidad. Un abrazo
Señor muchas gracias por éste evangelio y por tú sacerdote el padre David porque tú sabes que en vida hay muchas ilusiones que se an ido desvaneciendo pero por tú gracia y misericordia mi relación contigo crece y el amor también bendito seas .
Padre David muchas gracias y bendiciones para usted y toda nuestra familia espiritual Maria con nosotros amén 🙏 💕
Es un regalo de Dios poder contemplar el Amor entre Jesús y María, aprendiendo de ellos a amar.
Que el Señor nos conceda la gracia de serle fieles y de desear ser santos antes que ricos.
Gracias, Padre David, por la broma, también a mí me hizo sonreír. Me alegró escucharle para seguir creciendo con su ayuda.
Buen día. La Paz del Señor.
«Volverá a compadecerse de nosotros,
destrozará nuestras culpas,
arrojará nuestros pecados
a lo hondo del mar.»Miq, 7
Me ha llegado mucho, P. David, la enseñanza de hoy. Yo me digo muchas veces si nosotros,siendo pecadores, queremos tanto a nuestras madres, ¡ cuánto la querría en este mundo, Jesucristo, y no te diga ya en el otro! He elegido ese fragmento de la lectura porque soy como quien se da cuenta de las cosas cuando ya no hay remedio. Este mundo me condena pero Cristo lo puede todo, puede arrojar mis pecados a lo hondo del mar.
Estrella de mañana, guía mis pasos para llegar a buen puerto. Señor puesto que me diste la mejor madre que yo pudiera tener, ayúdame…