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Evangelio de hoy miércoles 14 enero 2026. Poco se habla de que Dios vino al mundo (Mc 1,29-39)

El Evangelio de hoy (Mc 1,29-39):

EN aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés.

La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, e inmediatamente le hablaron de ella. Él se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles.

Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar.

Se levantó de madrugada, cuando todavía era muy oscuro, se marchó a un lugar solitario y allí se puso a orar. Simón y sus compañeros fueron en su busca y, al encontrarlo, le dijeron:

«Todo el mundo te busca».

Él les responde:

«Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido».

Así recorrió toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando los demonios.

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AQUÍ PUEDES ENCONTRAR LA ORACIÓN DE LA MAÑANA CON EL PADRE ALFREDO:

Pulsa el siguiente enlace:

Textos para profundizar:

457. El Verbo se encarnó para salvarnos reconciliándonos con Dios: "Dios nos amó y nos envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados" (1 Jn 4,10). "El Padre envió a su Hijo para ser salvador del mundo" (1 Jn 4,14). "Él se manifestó para quitar los pecados" (1 Jn 3,5):

«Nuestra naturaleza enferma exigía ser sanada; desgarrada, ser restablecida; muerta, ser resucitada. Habíamos perdido la posesión del bien, era necesario que se nos devolviera. Encerrados en las tinieblas, hacía falta que nos llegara la luz; estando cautivos, esperábamos un salvador; prisioneros, un socorro; esclavos, un libertador. ¿No tenían importancia estos razonamientos? ¿No merecían conmover a Dios hasta el punto de hacerle bajar hasta nuestra naturaleza humana para visitarla, ya que la humanidad se encontraba en un estado tan miserable y tan desgraciado?» (San Gregorio de Nisa, Oratio catechetica, 15: PG 45,48B)

Primera Lectura   1 Sam 3,1-10.19-20

EN aquel tiempo, el joven Samuel servía al Señor al lado de Elí.

La palabra del Señor era rara en aquellos días y no eran frecuentes las visiones.

Un día Elí estaba acostado en su habitación. Sus ojos habían comenzado a debilitarse y no podía ver.

La lámpara de Dios aún no se había apagado y Samuel estaba acostado en el templo del Señor, donde se encontraba el Arca de Dios.

Entonces el Señor llamó a Samuel. Este respondió:

«Aquí estoy».

Corrió adonde estaba Elí y dijo:

«Aquí estoy, porque me has llamado».

Respondió:

«No te he llamado. Vuelve a acostarte».

Fue y se acostó.

El Señor volvió a llamar a Samuel.

Se levantó Samuel, fue adonde estaba Elí y dijo:

«Aquí estoy, porque me has llamado».

Respondió:

«No te he llamado, hijo mío. Vuelve a acostarte».

Samuel no conocía aún al Señor, ni se le había manifestado todavía la palabra del Señor.

El Señor llamó a Samuel, por tercera vez. Se levantó, fue adonde estaba Elí y dijo:

«Aquí estoy, porque me has llamado».

Comprendió entonces Elí que era el Señor el que llamaba al joven. Y dijo a Samuel:

«Ve a acostarte. Y si te llama de nuevo, di: "Habla, Señor, que tu siervo escucha"».

Samuel fue a acostarse en su sitio.

El Señor se presentó y llamó como las veces anteriores:

«Samuel, Samuel».

Respondió Samuel:

«Habla, que tu siervo te escucha».

Samuel creció. El Señor estaba con él, y no dejó que se frustrara ninguna de sus palabras. Todo Israel, desde Dan a Berseba, supo que Samuel era un auténtico profeta del Señor.

2 comentarios


Invitado
14 ene

Qué bien hace a mí alma estas reflexiones de las lecturas de cada día. Con la lectura del evangelio quedo un poco cuestionada. Dios Padre nos envía a su Hijo como nuestro Salvador. Estamos ciegos y sordos para ver este único puente para llegar a Él. Mi pregunta es: Qué estará pensando el Padre que ni con esta gracia tan grande de misericordia y perdón todavía no seamos capaces de valorar la participación de Jesús como nuestro Redentor? Habrá ira de Dios? Roguemos por la paz y la conversión.

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Señor, dejaste el cielo, te hiciste Hombre soportando todas nuestras limitaciones y aunque Inmaculado, entregaste Tu Vida para liberarnos de la muerte que adquirimos por el pecado, demostrándonos así Tu Amor infinito. Esta es la verdadera y gran noticia.

Concédenos la gracia de profundizar cada vez más en la oración para tener el tan anhelado encuentro personal de amor contigo.

Santo día querida familia. Gracias Padre David por anunciar con tanta alegría y convicción la Gran Noticia. La Paz del Señor.

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