Evangelio de hoy miércoles 16 septiembre 2026. El Amor es la gracia más grande (Lc 7,31-35)
Actualizado: hace 5 horas
El Evangelio de hoy (Lc 7,31-35):
✠
EN aquel tiempo, dijo el Señor:
«¿A quién, pues, compararé los hombres de esta generación? ¿A quién son semejantes?
Se asemejan a unos niños, sentados en la plaza, que gritan a otros aquello de:
“Hemos tocado la flauta
y no habéis bailado,
hemos entonado lamentaciones,
y no habéis llorado”.
Porque vino Juan el Bautista, que ni come pan ni bebe vino, y decís: Tiene un demonio; vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y decís: “Mirad qué hombre más comilón y borracho, amigo de publicanos y pecadores”.
Sin embargo, todos los hijos de la sabiduría le han dado la razón».
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Textos para profundizar:
Primera Lectura 1 Cor 12,31-13,13
HERMANOS:
Ambicionad los carismas mayores. Y aún os voy a mostrar un camino más excelente.
Si hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, pero no tengo amor, no sería más que un metal que resuena o un címbalo que aturde.
Si tuviera el don de profecía y conociera todos los secretos y todo el saber; si tuviera fe como para mover montañas, pero no tengo amor, no sería nada.
Si repartiera todos mis bienes entre los necesitados; si entregara mi cuerpo a las llamas, pero no tengo amor, de nada me serviría.
El amor es paciente, es benigno; el amor no tiene envidia, no presume, no se engríe; no es indecoroso ni egoísta; no se irrita; no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad.
Todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
El amor no pasa nunca.
Las profecías, por el contrario, se acabarán; las lenguas cesarán; el conocimiento se acabará.
Porque conocemos imperfectamente e imperfectamente profetizamos; mas, cuando venga lo perfecto, lo imperfecto se acabará.
Cuando yo era niño, hablaba como un niño, sentía como un niño, razonaba como un niño. Cuando me hice un hombre, acabé con las cosas de niño.
Ahora vemos como en un espejo, confusamente; entonces veremos cara a cara. Mi conocer es ahora limitado; entonces conoceré como he sido conocido por Dios.
En una palabra, quedan estas tres: la fe, la esperanza y el amor. La más grande es el amor.
San Juan de la Cruz. Cántico espiritual:
Que ya sólo en amar es mi ejercicio
8. Como si dijera: que ya todos estos oficios están puestos en ejercicio de amor de Dios, es a saber: que toda la habilidad de mi alma y cuerpo, memoria, entendimiento y voluntad, sentidos interiores y exteriores y apetitos de la parte sensitiva y espiritual, todo se mueve por amor y en el amor, haciendo todo lo que hago con amor y padeciendo todo lo que padezco con sabor de amor. Esto quiso dar a entender David (Sal. 58, 10) cuando dijo: Mi fortaleza guardaré para ti.
9. Aquí es de notar que, cuando el alma llega a este estado, todo el ejercicio de la parte espiritual y de la parte sensitiva, ahora sea en hacer, ahora en padecer, de cualquier manera que sea, siempre la causa más amor y regalo en Dios, como habemos dicho; y hasta el mismo ejercicio de oración y trato con Dios que antes solía tener en otras consideraciones y modos, ya todo es ejercicio de amor. De manera que, ahora sea su trato cerca de lo temporal, ahora sea su ejercicio cerca de lo espiritual, siempre puede decir esta tal alma: Que ya sólo en amar es mi ejercicio. (San Juan de la Cruz. Cántico espiritual B 28,8-9).




Querida familia, la Paz del Señor:
Gracias de corazón de nuestra parte, padres Alfredo y David, por vuestros preciosos comentarios y por tanto cariño. Nos llegan al corazón vuestras muestras de afecto y vuestros testimonios.
Un abrazo muy grande, el Señor y María os bendigan siempre. Con nuestra oración y recuerdo en la Santa Misa. ¡¡Os llevamos en el corazón!! ❤️🙏🙏🙏
Vivir con "sabor de amor", en las buenas y en las malas.
Esto nos cambia la vida, haciendo de ella ejercicio de amor.
Que el Señor nos conceda la gracia de aprender de las virtudes de los Santos y nos dé corazones capaces de amar a todos siempre.
Gracias, Padre David, la visita de San Juanito de la Cruz nos ha alegrado el día.
La Paz del Señor.