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Evangelio de hoy Sábado 21 marzo 2026. Las palabras divinas (Jn 7,40-53)

El Evangelio de hoy (Jn 7,40-53):

EN aquel tiempo, algunos de entre la gente, que habían oído los discursos de Jesús, decían:

«Este es de verdad el profeta».

Otros decían:

«Este es el Mesías».

Pero otros decían:

«¿Es que de Galilea va a venir el Mesías? ¿No dice la Escritura que el Mesías vendrá del linaje de David, y de Belén, el pueblo de David?».

Y así surgió entre la gente una discordia por su causa.

Algunos querían prenderlo, pero nadie le puso la mano encima.

Los guardias del templo acudieron a los sumos sacerdotes y fariseos, y estos les dijeron:

«¿Por qué no lo habéis traído?».

Los guardias respondieron:

«Jamás ha hablado nadie como ese hombre».

Los fariseos les replicaron:

«También vosotros os habéis dejado embaucar? ¿Hay algún jefe o fariseo que haya creído en él? Esa gente que no entiende de la ley son unos malditos».

Nicodemo, el que había ido en otro tiempo a visitarlo y que era fariseo, les dijo:

«¿Acaso nuestra ley permite juzgar a nadie sin escucharlo primero y averiguar lo que ha hecho?».

Ellos le replicaron:

«¿También tú eres galileo? Estudia y verás que de Galilea no salen profetas».

Y se volvieron cada uno a su casa.

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AQUÍ PUEDES ENCONTRAR LA ORACIÓN DE LA MAÑANA CON EL PADRE ALFREDO:

Pulsa el siguiente enlace:

Textos para profundizar:

Primera Lectura   Jer 11,18-20

EL Señor me instruyó, y comprendí,

me explicó todas sus intrigas.

Yo, como manso cordero,

era llevado al matadero;

desconocía los planes

que estaban urdiendo contra mí:

«Talemos el árbol en su lozanía,

arranquémoslo de la tierra de los vivos,

que jamás se pronuncie su nombre».

Señor del universo,

que juzgas rectamente,

que examinas las entrañas y el corazón,

deja que yo pueda ver

cómo te vengas de ellos,

pues a ti he confiado mi causa.

Antífona de entrada   Sal 17,5.6.7

Me cercaban olas mortales, me envolvían las redes del abismo; en el peligro invoqué al Señor, desde su templo él escuchó mi voz.

Antífona de comunión   Cf. 1 Pe 1,18-19

Hemos sido liberados con una sangre preciosa, como la de un Cordero sin defecto y sin mancha, Cristo.

Oración sobre el pueblo

Se puede añadir ad libitum

PROTEGE, Señor, a tu pueblo

que avanza presuroso hacia las próximas celebraciones

y acompáñalo con la abundancia de tu gracia,

para que, sostenido por las realidades visibles,

se vea aún más estimulado hacia las invisibles.

Por Jesucristo, nuestro Señor.


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