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Evangelio de hoy Sábado 30 mayo 2026. Dios es verdadero amigo (Mc 11,27-33)

El Evangelio de hoy (Mc 11,27-33):

EN aquel tiempo, Jesús y los discípulos volvieron a Jerusalén y, mientras este paseaba por el templo, se le acercaron los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos, y le decían:

«¿Con qué autoridad haces esto? ¿Quién te ha dado semejante autoridad para hacer esto?».

Jesús les replicó:

«Os voy a hacer una pregunta y, si me contestáis, os diré con qué autoridad hago esto. El bautismo de Juan ¿era del cielo o de los hombres? Contestadme».

Se pusieron a deliberar:

«Sí decimos que es del cielo, dirá: “¿Y por qué no le habéis creído? . ¿Pero como vamos a decir que es de los hombres?».

(Temían a la gente, porque todo el mundo estaba convencido de que Juan era un profeta).

Y respondieron a Jesús:

«No sabemos».

Jesús les replicó:

«Pues tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto».

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AQUÍ PUEDES ENCONTRAR LA ORACIÓN DE LA MAÑANA CON EL PADRE ALFREDO:

Pulsa el siguiente enlace:

Textos para profundizar:

Génesis 3,8:

“Cuando oyeron la voz del Señor Dios que se paseaba por el jardín a la hora de la brisa, Adán y su mujer se escondieron de la vista del Señor Dios entre los árboles del jardín”.

Concilio Vaticano II. Dei verbum:

Pues en los libros sagrados el Padre que está en los cielos sale lleno de amor al encuentro de sus hijos y con ellos entabla conversación. (Concilio Vaticano II. Dei verbum 21).

104. En la sagrada Escritura, la Iglesia encuentra sin cesar su alimento y su fuerza (cf. DV 24), porque, en ella, no recibe solamente una palabra humana, sino lo que es realmente: la Palabra de Dios (cf. 1 Ts 2,13). «En los libros sagrados, el Padre que está en el cielo sale amorosamente al encuentro de sus hijos para conversar con ellos» (DV 21).

142. Por su revelación, «Dios invisible habla a los hombres como a amigos, movido por su gran amor, y mora con ellos para invitarlos a la comunicación consigo y recibirlos en su compañía» (DV 2). La respuesta adecuada a esta invitación es la fe.

Concilio Vaticano II. Dei verbum:

Así pues, por esta revelación, el Dios invisible (cf. Col 1,15; 1 Tim 1,17), movido por su desbordante caridad, habla a los hombres como amigos (cf. Ex 33,ll;Jn 15,14-15) y trata con ellos (cf. Bar 3,38), para invitarlos a la comunión consigo y recibirlos en ella. (Concilio Vaticano II. Dei verbum 2).

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