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Evangelio de hoy Sábado 31 octubre 2026. En la quietud se escucha a Dios (Lc 14,1.7-11)

Foto del escritor: María con nosotros
María con nosotros
hace 15 horas
2 min de lectura

El Evangelio de hoy (Lc 14,1.7-11):

✠

UN sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer y ellos lo estaban espiando. Notando que los convidados escogían los primeros puestos, les decía una parábola:

«Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú; y venga el que os convidó a ti y al otro, y te diga:

«Cédele el puesto a este”.

Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto. Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que, cuando venga el que te convidó, te diga:

“Amigo, sube más arriba”.

Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales. Porque todo el que se enaltece será humillado; y el que se humilla será enaltecido».

---

AQUÍ PUEDES ENCONTRAR LA ORACIÓN DE LA MAÑANA CON EL PADRE ALFREDO:

Pulsa el siguiente enlace:

Textos para profundizar:

1 Reyes 19,8-14:

Elías se levantó, comió, bebió y, con la fuerza de aquella comida, caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta el Horeb, el monte de Dios.

Allí se introdujo en la cueva y pasó la noche. Le llegó la palabra del Señor preguntando: 

«¿Qué haces aquí, Elías?». 

Y él respondió: 

«Ardo en celo por el Señor, Dios del universo, porque los hijos de Israel han abandonado tu alianza, derribado tus altares y pasado a espada a tus profetas; quedo yo solo y buscan mi vida para arrebatármela». 

Le dijo: 

«Sal y permanece de pie en el monte ante el Señor». 

Entonces pasó el Señor y hubo un huracán tan violento que hendía las montañas y quebraba las rocas ante el Señor, aunque en el huracán no estaba el Señor. Después del huracán, un terremoto, pero en el terremoto no estaba el Señor. Después del terremoto fuego, pero en el fuego tampoco estaba el Señor. Después del fuego el susurro de una brisa suave. Al oírlo Elías, cubrió su rostro con el manto, salió y se mantuvo en pie a la entrada de la cueva. 

Le llegó una voz que le dijo: 

«¿Qué haces aquí, Elías?», 

y él respondió: 

«Ardo en celo por el Señor, Dios del universo, porque los hijos de Israel han abandonado tu alianza, derribado tus altares y pasado a espada a tus profetas; quedo yo solo y buscan mi vida para arrebatármela».

San Juan de la Cruz. Dichos de luz y amor:

99. Una palabra habló el Padre, que fue su Hijo, y ésta habla siempre en eterno silencio, y en silencio ha de ser oída del alma.

3 comentarios


Veritas
hace 8 minutos

Buenos días almas contemplativas:

Quiero apuntar que el detalle de las solapas de libro a mí me vino muy bien. Llevo semanas buscando solapas así sin libro dentro para ponerlas en estantería y poner dentro librillos, de espiritualidad u otros; hoy en día se hacen más baratos pero con solapas poco bonitas para lucir en la estantería del salón, por ejemplo. También pensé en unas monjitas que conozco y encuadernan, todavía no he podido hablar con ellas pero con la ocurrencia del Padre David les puedo mostrar lo que busco.

Gracias por sus consejos, hoy el de la quietud para escuchar a Dios.

« Jesús, Hijo de Dios, ten piedad de mí.»

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Romea Serani
Romea Serani
hace 4 horas

Jesús, Verbo encarnado, aquieta mi corazón y abre los oídos de mi alma para que pueda escuchar Tu voz en eterno silencio, sin gula espiritual, como y cuando Tú lo tengas dispuesto, sin dependencia de lo sensible.

Pero no se haga mi voluntad, sino la Tuya.

Gracias, Padre David, cuanto bien me hacen todos sus comentarios. Y que alegría el poder renovar nuestra consagración al Inmaculado Corazón de Nuestra Señora y Madre.

Un fuerte abrazo. La Paz del Señor.


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