Evangelio de hoy viernes 11 septiembre 2026. Oración que transforma (Lc 6,39-42)
Actualizado: hace 6 horas
El Evangelio de hoy (Lc 6,39-42):
✠
EN aquel tiempo, dijo Jesús a los discípulos una parábola:
«¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo?
No está el discípulo sobre su maestro, si bien, cuando termine su aprendizaje, será como su maestro.
¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Hermano, déjame que te saque la mota del ojo”, sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano».
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Textos para profundizar:
San Juan de la Cruz. Llama de amor viva:
¡Oh llama de amor viva!
2. Para encarecer el alma el sentimiento y aprecio con que habla en estas cuatro canciones, pone en todas ellas estos términos: “¡oh!” y “cuán”, que significan encarecimiento afectuoso; los cuales, cada vez que se dicen, dan a entender del interior más de lo que se dice por la lengua. Y sirve el “¡oh!” para mucho desear y para mucho rogar persuadiendo, y para entrambos efectos usa el alma de él en esta canción, porque en ella encarece e intima el gran deseo, persuadiendo al amor que la desate.
3. Esta llama de amor es el espíritu de su Esposo, que es el Espíritu Santo, al cual siente ya el alma en sí, no sólo como fuego que la tiene consumida y transformada en suave amor, sino como fuego que, demás de eso, arde en ella y echa llama, como dije; y aquella llama, cada vez que llamea, baña al alma en gloria y la refresca en temple de vida divina.
Y ésta es la operación del Espíritu Santo en el alma transformada en amor, que los actos que hace interiores es llamear, que son inflamaciones de amor en que unida la voluntad del alma, ama subidísimamente, hecha un amor con aquella llama. Y así, estos actos de amor del alma son preciosísimos, y merece más en uno y vale más que cuanto había hecho en toda su vida sin esta transformación, por más que ello fuese. (San Juan de la Cruz. Llama de amor viva B 1,2-3).
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13b. De manera que para que el alma esté en su centro, que es Dios, según lo que habemos dicho, basta que tenga un grado de amor, porque por uno solo se une con él por gracia. Si tuviere dos grados, habrá unídose y concentrádose con Dios otro centro más adentro; y si llegare a tres, concentrarse ha como tres; y si llegare hasta el último grado, llegará a herir el amor de Dios hasta el último centro y más profundo del alma, que será transformarla y esclarecerla según todo el ser y potencia y virtud de ella, según es capaz de recibir, hasta ponerla que parezca Dios. Bien así como cuando el cristal limpio y puro es embestido de la luz, cuantos más grados de luz va recibiendo, tanto más de luz en él se va reconcentrando, y tanto más se va él esclareciendo; y puede llegar a tanto por la copiosidad de luz que recibe, que venga él a parecer todo luz, y no se divise entre la luz, estando él esclarecido en ella todo lo que puede recibir de ella, que es venir a parecer como ella. (San Juan de la Cruz. Llama de amor viva B 1,13b).




Es cierto que los sacramentos operan transformación y frutos en unas almas pero en otras como si ná. La oración personal es importante pero a muchos nos cuesta, por otro lado cuando alguien no está centrado en sí mismo sino en la entrega a sus hijos, cónyuge ( modalidad Sta Mónica, Sta. Rita..) , Virgen María y San José ( aunque nos queda muy alto) o cualquier entrega a Jesús olvidándose de sí mismos, pues digo que, en estos casos los sacramentos tienen transformación. Yo lo digo porque hay que tener cuidado de no tomar el cuerpo de Cristo sin la debida preparación , como dice San Pablo en uno de sus escritos. Lo digo porque si no hay transformación…
Ven, Espíritu Santo, enciende en mi alma el fuego de Tu Amor y no permitas que mis errores la apaguen, antes bien, haz que su luz y su calor permanezcan y me sigan transformando en amor según la Voluntad Divina.
Gracias, Padre David, que cierto es todo lo que nos ha regalado hoy con su reflexión, apoyado en la Llama de amor viva de San Juan de la Cruz. Teniendo el Amor de Dios inflamando nuestros corazones todo se relativiza y ocupa su lugar. Bendito sea Dios.
Un fuerte abrazo. La Paz del Señor.