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Bendito y eterno Dios, apelo al Amor con el que me creaste y con el que cuidas de mi alma a cada instante y con humildad Te pido me concedas el don de no desperdiciar nada de lo que me das a diario, que pueda dar frutos jugosos y abundantes para Tu gloria.

Lo creaste todo y lo pusiste a nuestra disposición, por eso todo nos habla de Ti, aunque a veces parece que no nos damos cuenta de cuánto nos amas.

Gracias, Señor, se alivia el peso de mi carga al saber que más grande que mis sufrimientos será la gloria venidera.

Concédeme conocer, entender y hacer vida Tu Palabra. Ven Tú a remover y a nutrir la tierra…


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