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Oración de la mañana. Adoración con la Palabra. Solemnidad de Todos los Santos.

Foto del escritor: María con nosotros
María con nosotros
hace 3 horas
3 min de lectura

La Paz del Señor, querida familia.


Nuestra oración de la mañana de hoy la hacemos saboreando la Palabra de Dios de esta preciosa Solemnidad de Todos los Santos.


¡Feliz y Santo día para todos!


¡Un abrazo en el Señor!






PRIMERA LECTURA   Ap 7, 2-4. 9-14

Vi una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de todas las naciones, razas, pueblos y lenguas

 

Lectura del libro del Apocalipsis.

 

YO, Juan, vi a otro ángel que subía del oriente llevando el sello del Dios vivo. Gritó con voz potente a los cuatro ángeles encargados de dañar a la tierra y al mar diciéndoles:

   «No dañéis a la tierra ni al mar ni a los árboles hasta que sellemos en la frente a los siervos de nuestro Dios».

Oí también el número de los sellados, ciento cuarenta y cuatro mil, de todas las tribus de Israel.

Después de esto vi una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de todas las naciones, razas, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos. Y gritan con voz potente:

   «¡La victoria es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero!».

Y todos los ángeles que estaban de pie alrededor del trono y de los ancianos y de los cuatro vivientes cayeron rostro a tierra ante el trono, y adoraron a Dios, diciendo:

   «Amén. La alabanza y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y el honor y el poder y la fuerza son de nuestro Dios, por los siglos de los siglos. Amén».

Y uno de los ancianos me dijo:

   «Estos que están vestidos con vestiduras blancas, ¿quiénes son y de dónde han venido?».

Yo le respondí:

   «Señor mío, tú lo sabrás».

Él me respondió:

   «Estos son los que vienen de la gran tribulación: han lavado y blanqueado sus vestiduras en la sangre del Cordero».

 

Palabra de Dios.

 

Salmo responsorial   Sal 23, 1-2. 3-4ab. 5-6 (R/.: cf. 6)

 

R/.   Esta es la generación que busca tu rostro, Señor.

 

        V/.   Del Señor es la tierra y cuanto la llena,

                el orbe y todos sus habitantes:

                él la fundó sobre los mares,

                él la afianzó sobre los ríos.   R/.

                

        V/.   ¿Quién puede subir al monte del Señor?

                ¿Quién puede estar en el recinto sacro?

                El hombre de manos inocentes y puro corazón,

                que no confía en los ídolos.   R/.

 

        V/.   Ese recibirá la bendición del Señor,

                le hará justicia el Dios de salvación.

                Esta es la generación que busca al Señor,

                que busca tu rostro, Dios de Jacob.   R/.

 

SEGUNDA LECTURA   1 Jn 3, 1-3

Veremos a Dios tal cual es

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan.

 

QUERIDOS hermanos:

Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! El mundo no nos conoce porque no lo conoció a él.

Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.

Todo el que tiene esta esperanza en él se purifica a sí mismo, como él es puro.

 

Palabra de Dios.

 

 

EVANGELIO   Mt 5, 1-12a

Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo


Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

 

   EN aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo:

«Bienaventurados los pobres en el espíritu,

    porque de ellos es el reino de los cielos.

Bienaventurados los mansos,

    porque ellos heredarán la tierra.

Bienaventurados los que lloran,

    porque ellos serán consolados.

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia,

    porque ellos quedarán saciados.

Bienaventurados los misericordiosos,

    porque ellos alcanzarán misericordia.

Bienaventurados los limpios de corazón,

    porque ellos verán a Dios.

Bienaventurados los que trabajan por la paz,

    porque ellos serán llamados hijos de Dios.

Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia,

    porque de ellos es el reino de los cielos.

Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo».

 

Palabra del Señor.



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