Evangelio de hoy lunes 11 mayo 2026. Un testimonio sereno y alegre (Jn 15,26-16,4a)
- María con nosotros
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El Evangelio de hoy (Jn 15,26-16,4a):
✠
EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Cuando venga el Paráclito, que os enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí; y también vosotros daréis testimonio, porque desde el principio estáis conmigo.
Os he hablado de esto, para que no os escandalicéis. Os excomulgarán de la sinagoga; más aún, llegará incluso una hora cuando el que os dé muerte pensará que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí.
Os he hablado de esto para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que yo os lo había dicho».
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AQUÍ PUEDES ENCONTRAR LA ORACIÓN DE LA MAÑANA CON EL PADRE ALFREDO:
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Textos para profundizar:
Concilio Vaticano II. Optatam totius:
Los formadores y profesores deben ser conscientes de que de su manera de pensar y de actuar depende en gran medida el éxito de la formación de sus alumnos; bajo la dirección del rector han de formar una comunidad de espíritu y de acción muy unida y constituir entre ellos y con los alumnos una familia que responda a la oración del Señor «que sean uno» (cf. Jn 17,11) y que acreciente en los alumnos la alegría de su vocación. El obispo, con el cuidado constante de su predilección, ha de animar a los que trabajan en el seminario y mostrarse con los alumnos como un verdadero padre en Cristo. Finalmente, todos los sacerdotes deben considerar al seminario como el corazón de la diócesis y prestarle gustosamente su ayuda. (Concilio Vaticano II. Optatam totius 5b).
Oración sobre las ofrendas
RECIBE, Señor, las ofrendas de tu Iglesia exultante,
y a quien diste motivo de tanto gozo
concédele disfrutar de la alegría eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.




Alabado sea el Señor por darnos santos Sacerdotes.
De manera especial, en este 11 de mayo, doy gracias a Dios por la vida y Sacerdocio del Padre David y del Padre Alfredo. Por sus formadores en el Seminario Mayor de Toledo, por el generoso trabajo evangelizador que adelantan y por nuestra familia María con nosotros a la que hemos sido llamados.
Que el Señor nos conceda a todos la gracia de permanecer en Su Amor, para que podamos ser fieles testigos suyos.
Gracias infinitas, Padre David, por abrirnos los ojos y el corazón a las grandezas del Señor. Que podamos comenzar a vivir el cielo en la tierra.
La Paz del Señor.