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Oración de la mañana. Adoración con la Palabra. Domingo 26 del Tiempo Ordinario. Año A.

Foto del escritor: María con nosotros
María con nosotros
hace 5 horas
3 min de lectura

La Paz del Señor, querida familia.


Nuestra oración de la mañana de hoy la hacemos saboreando la Palabra de Dios de este Domingo.


¡Feliz y Santo Domingo para todos!


¡Un abrazo en el Señor!






PRIMERA LECTURA   Ez 18, 25-28

Cuando el malvado se convierte de la maldad, salva su propia vida

 

Lectura de la profecía de Ezequiel.

 

ESTO dice el Señor:

«Insistís: “No es justo el proceder del Señor”. Escuchad, casa de Israel: ¿Es injusto mi proceder? ¿No es más bien vuestro proceder el que es injusto?

Cuando el inocente se aparta de su inocencia, comete la maldad y muere, muere por la maldad que cometió.

Y cuando el malvado se convierte de la maldad que hizo y practica el derecho y la justicia, él salva su propia vida. Si recapacita y se convierte de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá».

 

Palabra de Dios.

 


Salmo responsorial   Sal 24, 4-5. 6-7. 8-9 (R/.: 6a)

 

R/.   Recuerda, Señor, tu ternura.

 

        V/.   Señor, enséñame tus caminos,

                instrúyeme en tus sendas:

                haz que camine con lealtad;

                enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador,

                y todo el día te estoy esperando.   R/.

 

        V/.   Recuerda, Señor, que tu ternura

                y tu misericordia son eternas;

                no te acuerdes de los pecados

                ni de las maldades de mi juventud;

                acuérdate de mí con misericordia,

                por tu bondad, Señor.   R/.

 

        V/.   El Señor es bueno y es recto,

                y enseña el camino a los pecadores;

                hace caminar a los humildes con rectitud,

                enseña su camino a los humildes.   R/.

 


SEGUNDA LECTURA   Flp 2, 1-11

Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses.

 

HERMANOS:

Si queréis darme el consuelo de Cristo y aliviarme con vuestro amor, si nos une el mismo Espíritu y tenéis entrañas compasivas, dadme esta gran alegría: manteneos unánimes y concordes con un mismo amor y un mismo sentir.

No obréis por rivalidad ni por ostentación, considerando por la humildad a los demás superiores a vosotros. No os encerréis en vuestros intereses, sino buscad todos el interés de los demás. Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús.

El cual, siendo de condición divina,

   no retuvo ávidamente el ser igual a Dios;

   al contrario, se despojó de sí mismo

   tomando la condición de esclavo,

   hecho semejante a los hombres.

Y así, reconocido como hombre por su presencia,

   se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte,

   y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo exaltó sobre todo

   y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre;

   de modo que al nombre de Jesús

   toda rodilla se doble

   en el cielo, en la tierra, en el abismo,

   y toda lengua proclame:

   Jesucristo es Señor,

   para gloria de Dios Padre.

 

Palabra de Dios.


 

EVANGELIO   Mt 21, 28-32

Se arrepintió y fue. Los publicanos y las prostitutas van por delante de vosotros en el reino de Dios


Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

 

EN aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:

«¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: “Hijo, ve hoy a trabajar en la viña”. Él le contestó: “No quiero». Pero después se arrepintió y fue.

Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: “Voy, señor”. Pero no fue.

¿Quién de los dos cumplió la voluntad de su padre?».

Contestaron:

«El primero».

Jesús les dijo:

«En verdad os digo que los publicanos y las prostitutas van por delante de vosotros en el reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, vosotros no os arrepentisteis ni le creísteis».

 

Palabra del Señor.



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