Oración de la mañana. 26 de septiembre.
¡La Paz del Señor, querida familia!
Os invitamos a comenzar el día orando juntos como familia espiritual, reunidos en torno al Corazón Eucarístico de Jesús y al Inmaculado Corazón de María.
Oración de ofrecimiento del día y consagración al Corazón de Jesús:
Ven Espíritu Santo
inflama nuestros corazones
en las ansias redentoras del Corazón de Cristo
para que ofrezcamos de veras
nuestras personas y obras
en unión con Él
por la redención del mundo
Señor mío y Dios mío Jesucristo
por el Corazón Inmaculado de María
me consagro a tu Corazón
y me ofrezco contigo al Padre
en tu Santo Sacrificio del altar
con mi oración y mi trabajo,
sufrimientos y alegrías de hoy
en reparación de nuestros pecados
y para que venga a nosotros tu Reino.
Te pido en especial
por el Papa y sus intenciones,
por nuestro Obispo y sus intenciones,
por nuestro párroco y sus intenciones,
por nuestra familia espiritual, María con nosotros, y sus necesidades.
Consagración a María
¡Oh Señora mía, oh Madre mía!,
yo me ofrezco del todo a ti
y en prueba de mi filial afecto
te consagro en este día
mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón.
En una palabra, todo mi ser.
Ya que soy todo tuyo,
oh Madre de bondad,
guárdame y defiéndeme
como cosa y posesión tuya.
Amén.
Benedictus
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo,
por boca de sus santos profetas.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.





Gracias, Dios, con Tu poder hubieras podido salvar a la humanidad de infinitas maneras y todas habrían sido perfectas. Pero al encarnarse Tu Hijo en el vientre de María, nos salvaste contando con la humildad y la ternura de una doncella y la gallardía de un joven que también se había consagrado a Ti en el secreto de su oración y así, conformando a la Sagrada Familia, nos allanaste los caminos y nos abriste las puertas del Cielo cerradas por nuestros pecados.
¿Cómo no vivir eternamente agradecidos e intentando serte fieles en todo momento?.
Danos la gracia de honrarte con nuestras vidas y de abandonarnos confiadamente en Tu Corazón Misericordioso.
Que Tu Madre, Señor, interceda por nosotros.
Bajo el manto…
💝 Buenos Días... Muchas gracias por esta ayuda para rezar. bendiciones. Mis saludos desde Buenos Aires, Argentina.