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Oración de la mañana. Adoración con la Palabra. Domingo 32 del Tiempo Ordinario. Año A.

Foto del escritor: María con nosotros
María con nosotros
hace 23 horas
3 min de lectura

La Paz del Señor, querida familia.


Nuestra oración de la mañana de hoy la hacemos saboreando la Palabra de Dios de este Domingo.


¡Feliz y Santo Domingo para todos!


¡Un abrazo en el Señor!






PRIMERA LECTURA   Sab 6, 12-16

Quienes buscan la sabiduría la encuentran

 

Lectura del libro de la Sabiduría.

 

RADIANTE e inmarcesible es la sabiduría,

     la ven con facilidad los que la aman

     y quienes la buscan la encuentran.

Se adelanta en manifestarse a los que la desean.

Quien madruga por ella no se cansa,

     pues la encuentra sentada a su puerta.

Meditar sobre ella es prudencia consumada

     y el que vela por ella pronto se ve libre de preocupaciones.

Pues ella misma va de un lado a otro

     buscando a los que son dignos de ella;

     los aborda benigna por los caminos

     y les sale al encuentro en cada pensamiento.

 

Palabra de Dios.

 

Salmo responsorial   Sal 62, 2abc. 2d-4. 5-6. 7-8 (R/.: 2b)

 

R/.   Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío.

 

        V/.   Oh, Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,

                mi alma está sedienta de ti;

                mi carne tiene ansia de ti,

                como tierra reseca, agostada, sin agua.   R/.

 

        V/.   ¡Cómo te contemplaba en el santuario

                viendo tu fuerza y tu gloria!

                Tu gracia vale más que la vida,

                te alabarán mis labios.   R/.

 

        V/.   Toda mi vida te bendeciré

                y alzaré las manos invocándote.

                Me saciaré como de enjundia y de manteca,

                y mis labios te alabarán jubilosos.   R/.

 

        V/.   En el lecho me acuerdo de ti

                y velando medito en ti,

                porque fuiste mi auxilio,

                y a la sombra de tus alas canto con júbilo.   R/.

 

SEGUNDA LECTURA  1 Tes 4, 13-18

Dios llevará con él, por medio de Jesús, a los que han muerto

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses.

 

NO queremos que ignoréis, hermanos, la suerte de los difuntos para que no os aflijáis como los que no tienen esperanza.

Pues si creemos que Jesús murió y resucitó, de igual modo Dios llevará con él, por medio de Jesús, a los que han muerto.

Esto es lo que os decimos apoyados en la palabra del Señor: nosotros, los que quedemos hasta la venida del Señor, no precederemos a los que hayan muerto; pues el mismo Señor, a la voz del arcángel y al son de la trompeta divina, descenderá del cielo, y los muertos en Cristo resucitarán en primer lugar; después nosotros, los que vivamos, los que quedemos, seremos llevados con ellos entre nubes al encuentro del Señor, por los aires.

Y así estaremos siempre con el Señor.

Consolaos, pues, mutuamente con estas palabras.

 

Palabra de Dios.

 

 

EVANGELIO   Mt 25, 1-13

¡Que llega el esposo, salid a su encuentro!


Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

 

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:

«Se parecerá el reino de los cielos a diez vírgenes que tomaron sus lámparas y salieron al encuentro del esposo.

Cinco de ellas eran necias y cinco eran prudentes.

Las necias, al tomar las lámparas, no se proveyeron de aceite; en cambio, las prudentes se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas.

El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron.

A medianoche se oyó una voz:

“¡Qué llega el esposo, salid a su encuentro!”.

Entonces se despertaron todas aquellas vírgenes y se pusieron a preparar sus lámparas.

Y las necias dijeron a las prudentes:

“Dadnos de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas”.

Pero las prudentes contestaron:

“Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis”.

Mientras iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta.

Más tarde llegaron también las otras vírgenes, diciendo:

“Señor, señor, ábrenos”.

Pero él respondió:

“En verdad os digo que no os conozco”.

Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora».

 

Palabra del Señor.



1 comentario


Sandra Galeano
Sandra Galeano
hace 7 horas

💝 Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu Santo, Perdón por mis faltas y las faltas del mundo, Gracias por tu inmenso amor, que se manifiesta en la naturaleza y en cada tiempo que nos das, Te pido por mis necesidades y por las necesidades de los demás, Te adoro con Devoción en el Santísimo Sacramento de la Eucaristía.

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